Bienvenido al estruendoso mundo del rock de guitarras partir, baterías resquebrajar, pesados bajos sonar y vocales comandantes. Guías de una rockera experiencia que sabiendo ser introspectiva y cautivante no carece ni por un gramo del deleite que significan sus despliegues de energía, que como épicos golpes de fervor yacen conjuradores de monumentales olas de poder en bruto. He aquí “The Eternal Now”, reciente entrega de estudio del tajante acto inglés The Simpletone.
Desde el vamos en su primera canción “Spiders” se está ante una obra de contundencia y dinamismo. En ella yacen estrambóticas guitarras de álgidos puntos de desenfreno que saben calmarse a su debido momento, de vocales susurrantes y suaves que súbitamente se tornan estridentes, reminiscentes al legendario Chris Cornell, todo ello en una cargada atmósfera donde la presencia de un robusto e intenso bajo en armonía a un habilidoso talento de batería otorgan el solemne progresar de sortear tinieblas para resultar triunfante a toda honra.
Su musicalidad evoca al movimiento, invita al fantasear de pogos y adrenalina. Pero además de ello da mucho al paladar del melómano rockero empedernido por el grunge y el heavy metal (del cual confesamente conformo filas). Resulta notable destacar que la suya no se trata de una visión acotada, pues su arsenal es extenso y atractivo, ya que su sonido expresa la notable afición de expresar influencias del rock, lo gótico, el grunge, el metal e incluso el funk. Cabe citar un ejemplo de este curioso género musical agregado al final, pues su mera existencia fascina, este se halla por ejemplo en el intervalo instrumental cercano al fin de “Love”, donde a resabios del fulgor metal/funk de Alice In Chains en Facelift se logra esa excelentísima fusión. Esto también se en la canción “War” al tornarse en una suave pieza de percusión y bajos al mejor estilo funky abrazando el ritmo sin perder por un segundo el hilo de poder y arrollante sonido, desembocando en eléctricos solo de guitarra, mágico inducir al cerrar de ojos y menear la cabeza.
Su ferviente entrega apunta a consagrarse en aquellas canciones de tanto deleite que uno no puede evitar repetir, cometido que cumplen con creces. Pues a cada canción es notorio su fuerte pulso y gran habilidad, sus oyentes hacen bien en fantasear con tal arrollador sonido en vivo, por ello sugiero recrear la escena con: parlantes a tope, lata en mano, y el sentir del furioso rock.
Escrito por Fausto M.