
1. LA MAREA DE VENUS: PEQUITA

Infundida con creces por la magia de un férreo sentir, esta mística viaja sin escalas hacia una incógnita de amor, de exploración y de esencia.
Es “La Marea de Venus” por la artista Pequita.
Introspectiva en su narrativa, esta obra presenta entre aterciopeladas vocales una historia que elicita una abundante variedad de elementos, sea el evocar a Venus, a las mareas o a su interlocutor, sin dudas dirige a su oyente al detenido y profundo sentir, al descansar de angustias y preocupaciones para reposarse sobre aquellas suaves nubes de ricas melodías.
Como el enigmático cantar de las sirenas esta canción atrae, seduce y cautiva.
2. DÆMON: NICOORION & BRUNO DE LA VEGA

Siendo el arrojo directo hacia la profunda inmersión de sonoro camino, aquí se recorren amplios matices cual vastos campos de eclécticos sonidos. Es un trance vibrante, es una experiencia de hipnótica naturaleza.
“DÆEMON”, obra del esfuerzo conjunto entre el proyecto electrónico Nicoorion y el guitarrista Bruno De La Vega, nace esta pieza que excede el formato musical, pues dispone de la mezcla entre música, simbolismo y mitología encarnada en un proyecto audiovisual en donde y mediante arte performativo se reinterpreta el Mito de Medea.
3. THE BOYS OF DUNGEON LANE: PAUL MCCARTNEY

A este punto resulta difícil reesclarecer las virtudes de una eminencia como lo es Paul McCartney, ex beatle, ex Wings, eterna leyenda de la música y portador de un aclamado legado de inconmensurables proporciones. Esta vez, sorprende con “The Boys of Dungeon Lane”.
Fresco y actual, su obra no prueba obsoleta, mucho menos inadecuada a la actualidad, sea en estridentes guitarras o en conmovedoras baladas la marca del astro permanece, pero esta vez añejada en voz y en las experiencias de una vida con mucho que contar.
Nostálgico, sentimental y genuino, es el conmovedor Paul que todos adoramos una vez más cantando desde lo más profundo del sentir.
Escrito por Fausto M.